Miel
ecológica
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Los colmenares destinados a producción de miel ecológica deben estar rodeados, en un radio de 3 km, por cultivos “eco”, esto hace que el néctar recolectado por las abejas, esté libre de pesticidas, herbicidas etc.
Se prioriza la utilización de la abeja europea (Apis Mellifera) y sus variedades autóctonas, a fin de promover su capacidad de adaptación al entorno y su resistencia natural a las enfermedades de nuestras latitudes.
Están prohibidas las mutilaciones como cortar la punta de las alas de las abejas reinas. Esta práctica se realiza habitualmente para evitar el “enjambrazón”, es decir, la salida del colmenar de las abejas y su reina para trasladarse a otro lugar por motivos como la falta de espacio o la elevada temperatura.
Al final de la estación productiva, deberán dejarse en las colmenas reservas de miel y polen suficientemente abundantes para pasar el invierno. Esta norma viene dada porque existe la práctica de recolectar toda la valiosa miel de los colmenares, teniendo que “alimentar artificialmente” a las abejas durante el invierno. Una de las opciones utilizadas para sustituir la miel es un jarabe mezcla de azúcar y agua. El polen, necesario por su aporte proteico, puede reemplazarse por varios productos como por ejemplo la harina de soja.
En las operaciones de recolección, está prohibido utilizar repelentes químicos sintéticos durante el proceso. Las colmenas deben estar hechas de materiales naturales y la cera de los nuevos cuadros debe ser de producción ecológica.
En relación a las enfermedades, deben priorizarse las medidas preventivas ante el tratamiento veterinario. En el caso de que la prevención no sea suficiente, se priorizará el tratamiento mediante uso de productos homeopáticos, fitoterapéuticos . Sólo se podrá vender miel etiquetada como ecológica cuando las normas de producción se hayan cumplido.
Mieles
Romero
Tomillo
Eucalipto
Azahar
Encina
Castaño
Brezo
con Jalea
con Jengibre
Polen